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El cambio climático en el olivo: ¿cómo afecta al consumo de AOVE y la aceituna?

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El cambio climático y sus efectos se dejan sentir en todo el planeta. En la agricultura, los cambios más evidentes son el aumento de temperatura y la falta de precipitaciones. El cambio climático en el olivos es una realidad y ya lo notan los productores, y en breve los consumidores.

El cambio climático en el olivo y sus efectos en su cultivo

Sin ir más lejos, la previsión para la campaña de AOVE 2022-2023 en España es de un 50 % menos que en la campaña anterior, debido a la sequía de este pasado verano. De continuar con esta tendencia, las campañas venideras  pueden generar numerosos problemas tanto para los agricultores como para los productores, además de los usuarios, quienes ya están empezando a notar el incremento significativo del precio.

Y es que no olvidemos que nuestro país es el primer productor mundial de aceite de oliva con 1 millón 385 toneladas de AOVE en 2021. Estos números superan de largo a otras potencias productivas como Túnez, Grecia, Italia y Marruecos.

Si la producción de esta campaña que se está comenzando, la 2022-2023, se repite en la temporada 2023-2024, las reservas de consumo del AOVE se resentiría en todo el mundo.

Afortunadamente, otros países como Italia (el segundo productor después de España) o Túnez, no han sufrido tanto por las sequías en verano.

Por este motivo, vamos a analizar cuáles son los efectos del cambio climático y cómo afectan al cultivo del olivo, en especial, a su fruto, la aceituna y al AOVE.

¿Cuáles son los efectos del calentamiento global en la agricultura y en el campo?

El cambio climático es el resultado de la actividad humana, que ha alterado el clima al aumentar los gases de efecto invernadero como el CO2 y el metano.

Estos gases absorben el calor que irradia la Tierra, haciendo que el sistema climático alcance mayores niveles de temperaturas cálidas.

Esta evolución de la temperatura provoca cambios en los ecosistemas debido a la aparición y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías, las heladas, las olas de calor y los tornados o tormentas.

El problema de estos sucesos es que no ocurren de forma aislada, sino que aumentan cada año. En España, por poner un ejemplo, la superficie de terreno árido se incrementa cada temporada, lo que afecta no solo al clima, sino a los cultivos y la ganadería.

Algunos de los efectos del cambio climático en los cultivos y en el campo son los siguientes:

  • Pérdida de terreno para cultivo, lo que provoca un descenso del ganado.
  • Incremento de incendios naturales debido a las altas temperaturas.
  • Falta de agua y menor cantidad de riego para las cosechas.
  • Menor producción de cultivos debido a la aparición de fenómenos como la sequía o la falta de lluvias. Afecta a todos los niveles, tanto al vino como al aceite, así como frutas y hortalizas.
  • Consecuencias económicas negativas para los productores debido a campañas con menor volumen de producción.
  • Incremento de los precios de los productos. Al haber reducciones repentinas de la productividad agrícola de forma continua, puede provocar un aumento generalizado de los precios.

Como se puede comprobar, los efectos del calentamiento global sobre la agricultura y el campo son muchos. A continuación, vamos a analizar los efectos del cambio climático en el olivo y qué le puede pasar a este tipo de cultivo en el futuro.

¿Cómo afecta el aumento de temperatura al olivar?

Para entender las consecuencias del cambio climático en el cultivo de AOVE hay que hablar de las características del olivar y cómo se adapta este árbol al clima. 

El olivar es un árbol de secano ya que se adapta al clima y a las condiciones de cultivo de la región mediterránea. Esto significa que tiene necesidad de riego, comparado con otros árboles más sensibles a la falta de agua.

Las características de secano del olivo le permiten la capacidad de crecer bien en suelos pobres y faltos de agua, incluso en zonas desérticas o semi-áridas como Almería.

Esto no significa que no necesite agua y que le guste el calor, todo lo contrario. Las necesidades del olivo son un poco demandantes y todo depende del sistema y las necesidades de cada agricultor.

Además, no son iguales los requisitos de agua de una plantación de olivar tradicional que respeta las distancias entre árboles que las de un cultivo intensivo o superintensivo.

Las necesidades acuíferas de una finca de olivar tradicional son menores que las de una finca de cultivo intensivo. La cantidad de árboles es menor en la primera. Lo mismo sucede en los cultivos ecológicos.

En este sentido, los cultivos de olivos super-intensivos son los que más van a sufrir las consecuencias del cambio climático.

Es importante apostar por sistemas sostenibles como el olivar tradicional ya que no solo mantiene una cultura y tradición milenaria, sino que protege y cuida el terreno.

Además, el sistema de raíces pivotantes del olivo ayuda a evitar la erosión del suelo siempre que se respete la densidad de 200 árboles por cada hectárea que requieren los cultivos ecológicos y tradicionales.

Por si fuera poco, el olivar es un cultivo importante para los pequeños productores y el campo ya que proporciona ingresos tanto a los agricultores como a los consumidores.

Esto lo convierte en una parte importante de la economía local y en un importante vínculo entre diversos sectores de la sociedad. Por eso hay que proteger esta forma de cultivo y tener cuidado cuando lleguen las sequías.

El cambio climático en el olivo tradicional: la importancia de la sostenibilidad

Y es que cuando las temperaturas suben, el olivar puede verse afectado negativamente. Por ejemplo, las temperaturas cálidas aumentan la probabilidad de que los olivos desarrollen infecciones fúngicas y reduzcan tanto el volumen de la cosecha como su rendimiento.

Está claro que la alteración del olivar puede tener consecuencias de gran alcance para los ecosistemas regionales. En especial, en zonas donde el olivo es el rey como Jaén, la Capital Mundial del aceite de oliva.

Esta provincia de Andalucía representa el 25 % de la producción aceite de oliva mundial.

En resumen, los efectos del cambio climático pueden suponer un aumento de los costes de producción para las empresas de aceite de oliva y menos beneficios para los agricultores.

Afortunadamente, los agricultores, entidades y asociaciones ya están tomando medidas y realizando inversiones tecnológicas para prevenir el impacto económico del cambio climático en el olivo.

El futuro del olivar y el campo andaluz está en buenas manos siempre que los productores y agricultores apuesten por la sostenibilidad de sus cultivos.

Y es que no existe ningún atajo ni fórmula que impida el cambio climático si no es haciendo bien las cosas y respetando el planeta.

Esperamos haberos aclarado cuáles son los efectos del cambio climático en el olivar y que os haya gustado este artículo. Desde UnOlivo os invitamos a entrar en nuestro blog donde podéis encontrar todo tipo de noticias relacionadas con el aceite de oliva.